3 Comunicados redactados por Che en la selva boliviana

Frente a la mentira reaccionaria la verdad revolucionaria

cheEl grupo de gorilas usurpadores, tras asesinar a obreros y preparar el terreno para la entrega total de nuestras riquezas al imperialismo norteamericano, se burló del pueblo en una farsa comicial.

Cuando llega la hora de la verdad y el pueblo se alza en armas, respondiendo a la usurpación armada con la lucha armada, pretende seguir su torneo de mentiras.

Todos los prisioneros fueron puestos en libertad previa explicación de los ideales de nuestro movimiento.

Al hacer pública la primera acción de guerra establecemos lo que será norma de nuestro Ejército: la verdad revolucionaria.

Nuestros hechos demostraron la justeza de nuestras palabras. Lamentamos la sangre inocente derramada por los soldados caídos, pero con morteros y ametralladoras no se hacen pacíficos viaductos, como afirman los fantoches de uniformes galardonados, pretendiendo crearnos la leyenda de vulgares asesinos.

Comunicado Nº 1

Al pueblo boliviano

El día 10/4/67 en horas de la mañana cayó en una emboscada la patrulla enemiga conducida por el Teniente Luis Saavedra Arombal e integrada en su mayoría por soldados del CITE.

En el encuentro murió el citado oficial y los soldados Angel Flores y Zenón Prada Mendieta y resultó herido el guía Ignacio Husarima, del regimiento Boquerón, hecho prisionero junto con otros 5 soldados y un suboficial.

Cuatro soldados lograron escapar, llevando la noticia a la base de la compañía del Mayor Sánchez Castro, el que, reforzado con 60 hombres de una unidad vecina, avanzó en auxilio de sus compañeros, siendo sorprendido por otra emboscada que costó la vida al Tnte. Hugo Ayala, al suboficial Raúl Camejo y a los soldados José Vijabriel, Marcelo Maldonado, Jaime Sanabria y dos más no identificados por nosotros.

En esta acción fueron heridos los soldados Armando Quiroga, Alberto Carvajal, Fredy Alove, Justo Cervantes y Bernabé Mandejara, aprisionados junto con él Comandante de la Compañía, Mayor Rubén Sánchez Castro y 16 soldados más.

Siguiendo una norma del E.L.N. curamos los heridos con nuestros escasos medios y pusimos en libertad a todos los prisioneros, previa explicación de los objetivos de nuestra lucha revolucionaria.

El botín de guerra es proporcional a las bajas enemigas e incluye un mortero de 60 mm., fusiles ametralladoras, fusiles y carabinas M-1, y subametralladoras. Todas las armas con su munición.

En nuestro campo debemos lamentar una baja, disparidad de pérdidas comprensibles si se tiene en cuenta que en todos los combates hemos elegido el momento y lugar de desencadenarlo y que los jerarcas de Ejército boliviano están enviando soldados bisoños, casi niños, al matadero, mientras ellos inventan partes en La Paz y luego se dan golpes de pecho en funerales demagógicos ocultando el que son los verdaderos culpables de que la sangre corra en Bolivia.

Contra la vanguardia tiraremos siempre y a matar. Por mucho que nos duela ver correr la sangre de inocentes reclutas, es una imperiosa necesidad de la guerra.

Comunicado Nº 2

Al pueblo boliviano

En recientes partes, el Ejército ha reconocido algunas de sus bajas, sufridas en choques de avanzada, adjudicándonos, como es su costumbre, una buena cantidad de muertos que nunca exhibe.

Aunque nos faltan informes de algunas patrullas, podemos asegurar que nuestras bajas son muy reducidas y que no sufrimos ninguna en las recientes acciones reconocidas por el Ejército.

En cuanto a los anuncios sobre la presencia de supuestos combatientes de otros países americanos, por razones de secreto militar y de nuestro lema, el de la verdad revolucionaria, no daremos cifras, aclarando solamente que cualquier ciudadano que acepte nuestro programa mínimo conducente a la liberación de Bolivia, es aceptado en las filas revolucionarias con iguales derechos y deberes que los combatientes bolivianos los que constituyen, naturalmente, la inmensa mayoría de nuestro movimiento.

Todo hombre que luche con las armas en la mano por la libertad de nuestra Patria merece, y recibe, el honroso título de boliviano, independientemente del lugar donde haya nacido. Así interpretamos el auténtico internacionalismo revolucionario.

Comunicado Nº 3

A los mineros de Bolivia

Compañeros:
Una vez más corre la sangre proletaria un nuestras minas. En una explosión varias veces secular, se ha alternado la succión de la sangre esclava del minero con su derramamiento, cuando tanta injusticia produce el estallido de protesta; esa repetición cíclica no ha variado en el curso de centenares de años.

En los últimos tiempos, se rompió transitoriamente el ritmo y los obreros insurrectos fueron el factor fundamental del triunfo del 9 de Abril.

Ese acontecimiento trajo la esperanza de que se abría un nuevo horizonte y de que, por fin, los obreros serían dueños de su proprio destino, pero la mecánica del mundo imperialista enseñó a los que quisieron ver, que en materia de revolución social no hay soluciones a medias; o se toma todo el poder o se pierde los avances logrados con tanto sacrificio y tanta sangre.

comunicadoA las milicias armadas del proletariado minero, único factor de fuerza en la primera hora, se fueron agregando milicias de otros sectores de la clase obrera, de desclasados y de campesinos, cuyos integrantes no supieron ver la comunidad esencial de intereses y entraron en conflicto, manejados por la demagogia antipopular y, por fin, reapareció el ejército profesional, con piel de cordero y garras de lobo.

Y ese ejército, pequeño y pretérito al principio, se transformó en el brazo armado contra el proletariado y en el cómplice más seguro del imperialismo; por eso le dieron el visto bueno al golpe de Estado castrense.

Ahora estamos recuperándonos de una derrota provocada por la repetición de errores tácticos de la clase obrera y preparando al país, pacientemente, para una revolución profunda que transforme de raíz el sistema.

No se debe insistir en tácticas falsas; heroicas, sí, pero estériles, que sumen en un baño de sangre al proletariado y raleen sus filas privándonos de sus más combativos elementos.

En largos meses de lucha, las guerrillas han convulsionado al país, le han producido gran cantidad de bajas al ejército y lo han desmoralizado, sin sufrir, casi, pérdidas; en una confrontación de pocas horas, ese mismo ejército queda dueño del campo y se pavonea sobre los cadáveres proletarios.

De victoria a derrota va la diferencia entre la táctica justa y la errónea.

Compañero minero: no prestes nuevamente oídos a los falsos apóstoles de la lucha de masas, que interpretan ésta como un avance compacto y frontal del pueblo contra las armas opresoras.

!Aprendamos de la realidad! Contra las ametralladoras no valen los pechos heroicos, contras las modernas armas de demolición, no valen las barricadas, por bien construidas que estén.

La lucha de masas de los países subdesarrollados, con gran base campesina y extensos territorios, debe desarrollarla una pequeña vanguardia móvil: la guerrilla asentada en el seno del pueblo; que irá adquierendo fuerza a costillas del ejército enemigo y capitalizará el fervor revolucionario de las masas hasta crear la situación revolucionaria en la que el poder estatal se derrumbará de un sólo golpe, bien asestado y en el momento oportuno.

Entiéndase bien; no llamamos a la inactividad total, sino recomendamos no comprometer fuerzas en acciones que no garanticen el éxito, pero la presión de las masas trabajadoras debe ejercerse continuamente contra el gobierno, pues ésta es una lucha de clases, sin frentes limitados.

Donde quiera que esté un proletario, tiene la obligación de luchar en la medida de sus fuerzas contra el enemigo común.

Compañero minero: las guerrillas del E.L.N. te esperan con los brazos abiertos y te invitan a unirte a los trabajadores del subsuelo que están luchando a nuestro lado.

Aquí reconstruiremos la alianza obrero campesina que fue rota por la demagogia antipopular; aquí convertiremos la derrota en triunfo y el llanto de la viudas proletarias en un himno de victoria. Te esperamos.

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